viernes, 1 de febrero de 2013

HASTA SIEMPRE...


Hola mamá;

            Esta vez la muerte, ha conseguido su objetivo.  Tantas veces viniendo a buscarte y tú con tu fortaleza, siempre plantándole cara.  En esta ocasión, también has luchado y peleado, no le ha sido fácil.

            Los que te conocemos bien, sabemos que no has tirado la toalla en ningún momento.  Has sufrido lo que pocos aguantaríamos.

            Siempre has sido generosa, es una de las muchas virtudes que tienes, la generosidad.  Generosa con tu familia, con tus amigos, hasta el último minuto, has sido generosa con tu tiempo y tu vida, has aguantado hasta que poco a poco nos íbamos haciendo a la idea de que esta vez, no había vuelta atrás.  Nos has permitido estar hasta el final contigo, el tiempo que tú has sufrido, ha sido regado de amor.  Seguro que sabes, que no has estado sola en ningún momento, a ti que siempre te gustaba estar rodeada de la familia, hemos estado todos, los amigos, que al final por estar en la UCI, no podían llegar, estaban contigo en espíritu y pensamiento, sus rezos tenías que escucharlos.

            Quiero darte las gracias, por ser, por haber sido mi madre, has puesto el listón muy alto, pero espero no defraudarte, ni como madre, ni como persona.  Me has enseñado tanto y tan bueno, sobre todo con tu ejemplo, tu carácter animoso, fuerte, como un junco, que es duro y flexible a la vez.  Tolerancia, respeto, generosidad.  El espíritu de niña que siempre lo has mantenido a flote, te dotaba de una sonrisa permanente que realzaba la tersura y la belleza de tu rostro, belleza que en tu interior se crecía.  Recuerdo de pequeña cuando me dabas el beso de buenas noches, cuando estaba enferma y me cuidabas, tu cercanía me gustaba sólo por el olor puro que desprendías.  Siempre has estado a mi lado con cariño, sin echar nada en cara, siempre con tu apoyo.
           
            Como abuela, como hermana, como te gusta estar rodeada de tu familia, como una gallina culeca, rodeada de sus polluelos, siempre con una sonrisa, disfrutando y gozando de todos en unidad.
            Como amiga, eres millonaria, no te puedes hacer una idea de cómo la gente te quiere, todos te echaremos de menos y te añoraremos.

            Mi padre, el tuyo, familiares y amigos que se fueron por delante, estarán contentos y dichosos porque ya te tienen a su lado.

            Espero y deseo que seas dichosa en ese nuevo GRAN VIAJE que has iniciado, nosotros siempre te tendremos en el corazón y no morirás en nuestro recuerdo.

            Los que estamos aquí cogeremos una rosa, para que siempre que tengamos una a nuestro alcance nos recuerde a ti.  Por los sentidos que despierta una rosa, como tú, que despertaste todos los sentimientos positivos mientras estuviste con nosotros.

            Buen viaje mamá y hasta siempre.


Irene                                                   24 enero de 2013

lunes, 26 de noviembre de 2012

TAMBIEN EN EL SIGLO XXI...

     Entró en casa con aspecto cansado, colgó el abrigo, el sombrero y el bastón lo dejó en el paraguero.  Hinchó el pecho y comenzando una sonrisa cada vez más extensa, cuánto más cerca se hallaba del dormitorio, entró en la alcoba dónde su mujer, una anciana menuda, con la mirada ausente y lividez en el rostro, le esperaba.
     Con gestos amorosos y cálidos, la besó en la frente, le limpió el hilillo de saliva que caía por la comisura de la boca y con voz suave empezó a comentarle los preparativos de sus respectivos viajes.
     "Querida, la carta para nuestra nieta ya está en el correo, ahora te pondré el vestido estampado, el que tanto te gustaba, te suministraré la medicación y una vez que tú estés en tu viaje sin retorno, realizaré el mío; por favor cariño, espérame."
     Miró el reloj, y emprendió con celeridad los pasos que le había mencionado.  Con un beso en cada mano, se despidió, los ojos de la mujer antiguamente brillantes, se fueron apagando y él se los cerró.  Mientras la puerta de casa se abría y oía los pasos ligeros de su hija, abrió el balcón y santiguándose cayó al vacío.  No pudo oir los gritos de su hija, ni ver los titulares de la prensa....
      Dos días más tarde, su nieta abría una carta escrita y firmada por su abuelo: "...ya teníamos todo hecho, no queríamos ser una carga para nadie, y la sola idea de pensar estar separados era más cruel que la propia muerte.  ¿Tan dificil es de entender y comprender que dos personas que se han amado con locura y respeto durante 62 años, no quieran separarse?  Eres muy joven, pero por eso mismo creo que entenderás que no sólo la juventud pueden ser Romeo y Julieta, también en pleno siglo XXI, existen amores como el de los amantes de Teruel.  Pido, que no seais muy severos conmigo y recordarme como alguien que amó siempre con un corazón joven."
 
Irene
    
    

miércoles, 14 de noviembre de 2012

HACED LO QUE ELLOS DICEN...


            Erase una vez, una joven adolescente (14 años), que trabajaba de 8 a 15 horas, y estudiaba en una academia por la tarde taquigrafía y mecanografía y por la noche en instituto intentaba sacar el BUP.

            Su padre, ebanista, trabajaba en un taller y por ley tenía que haber un representante sindical en cada lugar, a dedo (porque nadie quería ser) le tocó a él por votación de los compañeros.

            El hombre, salía de su trabajo y tenía que ir a sindicatos a las reuniones, después de su horario de trabajo, no era remunerado (como ahora) ni podía coger festivos ni tenía fiesta (como ahora), había días que después de aquellas reuniones llegaba a las 12 de la noche, al día siguiente su jornada laboral era la misma que la de sus compañeros, y tenía el handicap, que al no conseguirse lo que se pretendía y al patrono se le pretaban las clavijas, todo eran malas caras, por parte de compañeros y por parte del empresario.

            Eran mediados y finales de los 70, el mundo sindical era diferente, en el mundo laboral, si querías llegar a final de mes o de semana (que ese padre cobraba por semanas) tenía que hacer horas en otro taller los sábados todo el día y en ocasiones, los domingos por la mañana.

            El padre y la hija, pagaban sus cuotas de sindicalistas, estaban convencidos que era una forma de tener unidad contra la opresión del patrono.  Por supuesto, los sindicatos y sus miembros no recibían subvenciones del estado y todo se forjaba en la lucha igualitaria.

            Pasaron los años, y los sindicatos fueron comprados por el gobierno de turno, los sindicalistas consideraron que eso era un oficio, y más de uno vive de eso, secretarios, cabecillas, etc., etc. los pobres no saben hacer otra cosa, pero, los estoy manteniendo con mis impuestos y mis sueldos, al igual que a los políticios, a los bancos, etc. 

            Resulta que ahora la lucha no está contra el patrono o el empresario, (que no nos engañemos, si al empresario que pone la pasta, le vá bien en su empresa, también nos irá bien a los que trabajamos en ella) hay mucho empresario o patrono que es a la vez trabajador.  La mayoría de los banqueros, políticos, sindicalistas de altos vuelos, son unos chupasangres, devoradores de personas. 

            Pregonan a los cuatro vientos, valores tan importantes para mantener una sociedad libre, como son la solidaridad, la justicia, etc. y entonces recuerdo el libro best-seller por excelencia, de más ventas y más leído que el Quijote, y que se llama la Biblia, en el que cuenta, que hubo un señor que tenía muy buena oratoria y que hablando de los políticos de su época, decía “…Haced lo que ellos dicen, pero no hagais lo que ellos hacen…” y es cuando yo les digo a toda esa peña que sale en los medios gritando “igualdad para todos” “…No seais hipócritas, ni sepulcros blanqueados…”

            No vendría mal que ese señor, después de veintiún siglos, volviera, entonces se daría cuenta que en su época eran super ricos, porque si se pusiera ahora a hacer el milagro de los panes y los peces, no tendría siquiera el pan ni peces para obrar el milagro.

Irene

lunes, 30 de julio de 2012

Carta a un hijo

   Querido hijo mío; después de llevarte dentro de mí durante nueve meses y viendo las perspectivas que a día de hoy tienes ante un futuro inminente y a largo plazo, quiero que sepas, "que te quiero", que aunque sea una incongruencia, por ese motivo estás aquí, en esta sociedad materialista, egoísta, agresiva, pesimista, idolatrada por unos y apestada para otros.
   Cuando te llevaba dentro, las preguntas de aquel entonces, era, que nombre te íbamos a poner y que me gustaría que fueras.  Yo siempre decía lo mismo: "me dá igual, que sea médico, ingeniero, electricista o fontanero, lo que sea, que le haga feliz, que sea feliz y por supuesto que sea el mejor en lo suyo, pero sobre todo, quiero que sea buena persona".
   Ahora hijo mío, si fuera ahora y a toro pasado (que todo se sabe), te dejaría que fueras político o sindicalista, (como me dijiste una vez que querías ser, para hacer un mundo más justo y ayudar a la gente) momento en el que te dije muy enfadada, que no quería "chorizos" ni traidores, ni parásitos en mi casa.  Está visto que yo como pitonisa, no tengo futuro.
     Hubo una vez, una persona que me dijo que no te estaba educando bien, para la vida, que la gente era mala, perversa,... lobos con piel de cordero que se te comerían por los pies, ... y no le creí, y como dice la canción "ahora es tarde, señora, ahora es tarde señora...."
     Me gustaría decirles a los políticos, a los banqueros, a los "ignorantes" ciudadanos que viven a nuestra costa, que también tienen o tuvieron madre, que nos asfixian hasta la extenuación, que nos agobian y nos ahogan con mentiras, falsedades, impuestos, sueldos precarios, etc. que al final vamos a tener que pagar por respirar, por salir a la calle, por existir... que sus madres los llevaron en sus entrañas durante nueve meses a 0,-- euros/mes, que fueron sus enfermeras, sus maestras, sus cuidadoras, por 0,-- euros/mes, que fueron sus contables, sus cocineras, su cuenta corriente, por 0,--euros/mes, igual que yo, y que no pido que mi hijo tenga un chalet en la sierra o un apartamento en la playa, además de tener su piso en el centro de la ciudad, pero sí quiero que sea feliz, como lo he sido yo, valorando el esfuerzo de levantarse todos los días a trabajar, de tomar una cerveza con los amigos, con el dinero que me he ganado, no el que me han regalado, en la ilusión que he tenido de ir ahorrando para poder irme de vacaciones una vez al año.
     En estos momentos hijo mío, te doy gracias, por existir, porque has sido la ilusión, el barco, que me ha mantenido  a flote en los momentos duros y bajos de mi vida, has sido mi resistencia, mi cobijo... y te pido perdón, por dejarte un planeta que cada vez está más triste, más seco, te pido perdón porque el corazón humano no cubre las expectativas que te conté de pequeño, te pido perdón, por anteponer en tu educación la felicidad que deberías de tener, siendo compasivo, ayudando a los demás, manteniendo la amistad, y que en más de una ocasión has comprobado en las propias carnes, que hasta los amigos te traicionan y te abandonan.  Te pido perdón por haber puesto a tu disposición todo lo necesario para que tuvieras unos estudios que al finalizarlos te ayudarían a tener un puesto de trabajo lo suficientemente bueno, para poder cubrir tus sueños que de niño tenías.
     Espero que por estas cosas y muchas más, me puedas perdonar, .... yo, hace tiempo que me perdoné.
Irene.

viernes, 20 de julio de 2012

Recuerdos

    Después de bastantes años en el patio, cuidando y vigilando a sus "niños", por aquellas rejas había observado de todo, abuelos que se acercaban a ver a sus nietos y les pasaban chuches a través de los barrotes y a escondidas de sus padres y profesores, aquel adolescente que se había saltado las clases por cruzar una mirada con su chica, aquel padre recién separado que con lágrimas en los ojos observaba los juegos y las risas de sus hijos....
   Al estar en el mismo parque, ese centro educativo permitía observar los bancos cercanos de aquel parque, en el que luego se llenarían de bullicio de los niños y las madres y padres que hablaban entre ellos, compartiendo las anécdotas de sus hijos.
    En aquel momento, desde su lugar en el patio, creyó ver una imagen que le recordaba a una señora que en tiempos se acercaba a la verja, los años (no había pasado muchos) no en vano habían pasado factura, aquella señora de pelo blanco, peinada de peluquería, aquel collar de perlas, que siempre llevaba en su cuello, sí, no podía ser otra, era la misma persona, pero.... algo había cambiado.  Ya no existía aquella sonrisa que parecía eterna, sus manos no se movían a la par que hablaba, de hecho, se mantenía en silencio, raro en ella, su mirada parecía perdida hacia una figura que se acercaba a ella proveniente de una fuente cercana, con un vaso en la mano, (y que si tardaba mucho más en llegar, el líquido desaparecería por el temblor de sus manos), se acercó a ella con una sonrisa y le puso el vaso en la mano... cayó a su falda primero y luego al suelo, el anciano cogió un pañuelo de su bolsillo y con mucho cariño, le secó acariciando la falda y le dió un beso en la mano.  Ella, le miró sin conocerlo y en sus labios apareció una tímida sonrisa.
     Estuvieron algo más de cinco minutos y el caballero se levantó y ayudando a su compañera a hacer lo mismo, le puso su mano con cariño en su brazo y le ayudó a caminar.
     Pasaron cerca de la verja y la profesora no se pudo resistir, aceleró el paso para llegar a su altura y con una sonrisa le dijo al caballero que reconocía a la señora, pero no sabía de quien era abuela, de que niño ni de que curso.  El anciano, miró a su mujer, le pasó la mano por la mejilla y nombrandola con un piropo, le dijo sin dejar de mirarla, hace muchos años, mi mujer venía a buscar a los chicos al colegio, porque mi hija trabajaba y no podía atenderlos, luego se quedaba un ratito en el parque.  Pero ha pasado el tiempo, cayó enferma hace cuatro años, estamos jubilados y aunque no tenemos nietos que pasear, ni que cuidar, parece que le hace bien el sonido de las risas de los niños, por eso venimos todos los días ¿verdad, cariño? La anciana, le miró y parecía que una luz brillaba en su mirada, algo pasajero que desapareció tan pronto, como el anciano con mucho mimo le dijo que había que irse a casa.  La anciana, posó su mirada perdida en los niños que ya se recogían y después en la profesora, y soltando la verja le dijo, "adiós señora, mañana volveré".  La profesora encojida por aquella voz y por la mirada tan opáca, le dijo "adiós señora, hasta mañana", el marido según se alejaba se despidió,"es lo que tiene el alzheimer, que cada vez la aleja más de mi lado".
Irene

martes, 26 de junio de 2012

SENTIMIENTO PATRIÓTICO

      Hace poco, sentíamos vergüenza de decir "yo, soy español", eso de las banderas de España (signo y emblema de un país), de la mano en el pecho cuando sonaba el himno, era impensable.
       Vergüenza, debemos de sentir, cuando político tras político, día tras día, noticias tras noticias, conocemos o nos recuerdan que el que más o el que menos, se ha hecho como poco, un chalet en la sierra, en la playa, en la isla paradisíaca de turno, mientras con total impunidad siguen robando a los españoles, su educación, su casa (piso de 60 m2.) su trabajo, su honor, su prestigio, su valor, su dignidad, con severos recortes, con cargas dinamitantes de impuestos, etc., mientras ellos, no sólo no devuelven lo que han robado, ni van a la cárcel (en algunos casos, para ellos unas vacaciones pagadas a todo lujo por los propios españoles), sino que se ponen unos sueldos, que algunos ni en toda la vida trabajando, podríamos soñar, y el que te hace un favor marchándose y dejando el puesto para que otro se haga rico de la misma manera (¡¡que generosidad!!), se dá a sí mismo una indemnización por librarnos de él, que ya quisieran muchos autónomos, gerentes de empresa, funcionarios, mineros, etc. en toda su vida laboral, verlo junto.

      Pero, cuando todo parece que va mal en este país, algo tan insignificante (hasta hace poco) como es hacer deporte y ejercicio, convence a las masas de que con tesón, con trabajo, con un sueño por conseguir y cumplir, se puede conquistar el mundo, y miramos a Indurain, Contador, Fernando Alonso, Rafa Nadal, los Gassol, y tantos y tantos más, que con su ejemplo y su humildad, nos dicen, "si luchas, si crees en lo que haces, si te rodeas de gente que de verdad te quiere y te apoya, puedes conseguir lo que te propongas" y esos pocos, esos unos, se convierten en grupos y en equipos, ahí tenemos a las chicas de sincronizada que parecen sirenas, a los chicos de balonmano, baloncesto, voleibol Teruel (existe y vaya sí existe), que nos dicen que juntos podemos conseguir muchas más cosas, solo hay que creer, que podemos.
   
        Y claro que se puede, que se lo digan a los que parecía que nunca iban a ganar nada, que siempre nos dejaban con el "casi", "mala suerte", y que nos hacían sentir un país, que a la hora de la verdad, siempre tenía que sentir vergüenza de "ser español".   Pero eso se acabó, y aquí estamos con el "deporte rey" del país España, abrazándonos cuando suena el himno, y cantándolo con el "lololo...." (desafinando, pero es igual), poniendonos camisetas con los colores de una bandera que ahora ya no escondemos, y la colgamos en los balcones, ¡¡¡por fín!!! nos sentimos orgullosos de ser españoles, sacamos pecho y levantamos la cabeza, individualmente quizás no, pero cuando nos unimos, cuando creemos en nuestros sueños, cuando nos sentimos algo importante dentro de....(lo que sea) decimos con orgullo y con la mano en el pecho YO, SOY ESPAÑOL.

       ¿No dá que pensar, que sea el deporte quién nos haga sentir importantes, nos haga olvidar por unos momentos el mal rato que estamos pasando y nos saque de lo más hondo nuestro sentimiento patriótico?

Irene

jueves, 21 de junio de 2012

RESISTIR

      Sus ojos redondos, oscuros casi negros, limpios, transparentes, incrédulos a la vista del cuerpo inerte, frío y a la vez cálido y amoroso. 
      Su mano pequeña y regordeta, de dedos menudos y temblorosos, acariciaba muy despacio el rostro de su madre. 
      Sentía el abrazo protector de ella, aunque el calor de su cuerpo desaparecía según pasaban las horas.  Múltiples agujeros motivados por la metralla, hacían que su sangre corriera fuera de su cuerpo, empapando el del hijo de corta edad y que protegido por su cuerpo y su abrazo, no tenía ninguna herida en el cuerpo, aunque de por vida, su alma estaría destrozada.
       Me acerqué con mi objetivo, sacar una fotografía de aquellos dos cuerpos, se me antojaba como poco paradógico, la muerte tenía un precio, el amor de una madre protegiendo a su hijo de la barbarie.
       Disparé mi máquina fotográfica sin parar, preso del nerviosismo típico de estar en medio de una batalla campal, los sonidos de las ametralladoras eran silbidos suaves frente a los golpes que provocaban los misiles que a tan solo unos metros iban cayendo sin compasión;  mientras el cuerpo de la madre, descansaba y enfriaba, tirado en el suelo, el niño de apenas dos años, me miraba con sus ojos oscuros, incrédulo, sin entender, sin comprender y sin saber, porqué el abrazo de su madre, cada vez se hacía más tenso y más frío.
       Hice una última fotografía a esa carita, mientras dejaba a un lado de mi costado la máquina, mis manos temblorosas y sudorosas intentaba coger aquel bebé para llevarlo a un sitio seguro, sólo en ese momento, me percaté que su mano estaba firmemente agarrado al velo de su madre, tanto y tan fuerte que al tirar de él para elevarlo, movió el cuerpo de su madre.  Inmediatamente me sobrepuse al susto inicial, lo que antes eran silbidos suaves de ametralladora, ahora parecía que querían silbar en mi oído.  Con el niño en brazos, intenté correr pegado a las paredes de aquel barrio que parecía iba a desaparecer de un momento a otro.
       Si él había sobrevido, si había resistido, yo tenía que resistir por él y por mi mismo...

Irene